Arte y Vida

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martes, 1 de febrero de 2011

Trampolín del actor.

Antes de nada, hacer un pequeñísimo inciso en una cuestión en la que hago referencia a mi actualización del 20 de diciembre del 2010:

- La improvisación a la que dediqué mi pasada actualización fue bastante bien. Errores, como siempre, pero muchísima escucha. Estoy contento y con ganas de que lleguen las siguientes (que, por cierto, acabamos de incluir relación social imaginaria (¡qué emoción!) y dos tipos de improvisaciones nuevas: improvisaciones grupales e improvisaciones con identidad de otro compañero, es decir, cada persona en clase tiene que imitar a otro compañero de la misma). ¡Qué nervios...!

Ahora sí, no me extenderé mucho.

He recibido un comentario a mi anterior actualización por mi queridísima amiga "Soñadora Empedernida" (os invito a ver su blog, ya que es muy interesante leer las cosas que escribe, son geniales). Me gustaría aclarar a raíz de ese comentario que no es del todo cierto el que "los actores sacamos a relucir cosas muy jodidas". Según, como ya he dicho anteriormente, la técnica interpretativa que se use, trabajarás desde un sitio o desde otro. Me fío de un compañero de cuarto de carrera que me ha aclarado que (por ejemplo) la técnica de  "me acuerdo de mi perrito muerto para llorar" es una técnica americana ("el método" del Actor´s Studio, entre otros) que sí trabaja desde ámbitos más personales.

Sí es verdad que lo que trabajo con mi profesor de interpretación es Layton, que es la aproximación americana a España y, en algunas cosas, puede que sí nos introduzcamos en aspectos más personales de nuestras vidas (siempre y cuando sean temas que nos afecten lo más mínimo) pero como forma de obtener imágenes a través de las cuales trabajar, no como forma de trabajar directamente desde esos temas (y aún así, recuerdo que lo que estoy haciendo son improvisaciones, no escenas, lo que quiere decir que, hasta ahora, en las improvisaciones he seguido siendo yo mismo, pero cuando tenga que interpretar a Hamlet la cosa no será tan fácil). Sin embargo, como bien dije en la actualización antes mencionada, es mucho más preferible que el actor juegue con temas imaginarios para sacar todo lo que éste necesita del "centro vital" del que se compone.

Y es que hay gente que piensa: "El arte del actor es un juego. Está para pasárselo bien y disfrutar, nunca para sufrir".

Y otros que piensan: "Si quieres ser actor, te jodes", como bien dijo hace poco Carlos, mi gran profesor.

Yo, personalmente, creo que un actor nunca va a estar cómodo con todos los personajes con los que se vaya a encontrar. Dentro de esa comodidad o no que le dé su personaje, sí es verdad que debe intentar encontrar el mayor placer posible pues, al fin y al cabo, un actor es actor porque le gusta introducirse en diferentes pieles, ya sean más parecidas a él o más diferentes. Pero no siempre vas a encontrar esa comodidad, entre otras cosas porque, como bien dice mi amiga Elena, "hay veces que el actor tiene que sacar a relucir cosas muy jodidas" aunque, a mi parecer (tal y como me están enseñando) eso tenga que darse una vez entre cien.

Aunque nos empeñemos en lo contrario, un actor pone su propio cuerpo, voz y emociones al personaje que interpreta, por lo que todo el trabajo psico-físico sale de él, de nadie más. Y trabajar con nuestro cuerpo y emociones es complicado.

Y es que un actor está para experimentar, arriesgar y tensar la cuerda al máximo para conocer los extremos de su personaje. Y no todo lo que nos encontremos tiene por qué ser placentero.

¿No creéis?

Sergio

2 comentarios:

  1. Ojalá interpretar fuera todo placer y pasárselo bien... Tú sabes bien que no siempre es así, ya que como cada trabajo (que es eso, un trabajo), también implica esforzarse, pasarlo mal y muchos ratos malos. No obstante, casi siempre esto se borra cuando el trabajo se ve satisfecho. Esos aplausos... :)

    Hablas como un pro, me encanta leerte, me haces sentir pequeñita. ^^

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